La corteza es más gruesa que en el pan de cristal y muy crujiente. Su miga es ligera pero muy consistente.
Se trata de un pan fermentado con maltas, por lo que su sabor es intenso y torrefacto.
Esto le confiere gran personalidad y lo convierte en el acompañamiento perfecto con aceites de oliva, tomates,
salsas o alimentos sólidos.
Uno de los formatos de presentación es muy característico. Tratándose de una pieza de 80 cm. de longitud
con un aspecto rústico y exquisito sabor, para un gran rendimiento.